lunes, 2 de enero de 2017

ORGASMOS FEMENINOS Y ORGASMOS MASCULINOS

Conseguir orgasmos masculinos no es lo mismo que producir orgasmos femeninos. Una de las mayores diferencias entre hombres y mujeres es la relativa facilidad con la que los hombres logran un orgasmo en comparación con la dificultad que siente un gran número de mujeres. Quizás por ello, muchas mujeres (casi el 70%), cuando están a punto de conseguir un orgasmo y lo pierden, se sienten insatisfechas y decepcionadas, incluso llegan a enfadarse con sus parejas.

Ahora bien, aunque los organismos femeninos y los orgasmos masculinos muestran diferencias, suelen responder de modo similar en muchos aspectos tales como la vasocongestión y el aumento de la tensión muscular en todo el cuerpo (sobre todo en los órganos genitales) desde un punto de vista biológico. Pero, ¿sabemos realmente qué es un orgasmo y cómo obtenerlo? Veámoslo con un poco de detalle.




¿SABEMOS QUÉ ES UN ORGASMO?

El orgasmo se entiende como el conjunto de sensaciones físicas y emocionales que se producen durante los momentos de máxima excitación sexual, como resultado generalmente de la estimulación de los órganos sexuales.

El orgasmo forma parte de una de las fases de la respuesta sexual. La respuesta sexual, como conjunto de cambios fisiológicos, puede diferenciarse en cuatro fases desde el inicio hasta el fin de la relación sexual, que en su totalidad conforman el ciclo de la respuesta sexual. Estas cuatro fases del ciclo de la respuesta sexual son:


Fase del ciclo sexual: excitación, meseta, orgasmo y resolución.

LA FASE DE EXCITACIÓN. Es el periodo donde aparece el estímulo físico o psicológico que activa la respuesta sexual. Tanto en hombres como en mujeres suele aparecer una erupción rojiza (enrojecimiento sexual) que comienza en el abdomen y se extiende hacia arriba. Si se continúa con la estimulación, el organismo empieza a presentar cambios propios de la siguiente fase.

LA FASE DE MESETA. Es la fase donde ambos presentan un aumento de la frecuencia respiratoria y la aceleración cardíaca.
LA FASE ORGÁSMICA. Se trata de la fase donde se libera toda la tensión muscular acumulada y conlleva la descongestión de los vasos sanguíneos genitales.
LA FASE DE RESOLUCIÓN. En este momento desaparecen todos los cambios anteriormente experimentados y se recupera lentamente el aspecto y el ritmo habitual del organismo. La mujer, si en esta fase es estimulada de nuevo, puede volver a alcanzar el clímax y experimentar otro orgasmo, pero el hombre por el contrario le resulta imposible volver a alcanzarlo durante un periodo de tiempo (aproximadamente de 30-90 minutos) conocido como periodo refractario.

¿QUÉ PASA DURANTE EL ORGASMO?
Tanto durante los orgasmos masculinos como los orgasmos femeninos se observan características muy similares tales como cierta rigidez corporal, espasmos y contracciones musculares, hiperventilación, sudoración, movimientos pélvicos y estremecimientos. Pero, ¿qué diferencia a uno del otro?

LOS ORGASMOS MASCULINOS Y LA EYACULACIÓN

Orgasmos masculinos. Aparato reproductor masculino. Tomada de https://www.kaiserpermanente.org/Según Masters y Johnson, los orgasmos masculinos están caracterizados por dos fases eyaculatorias: 1) una fase de emisión, en la cual esperma y el líquido seminal son expulsados desde los conductos deferentes, vesículas seminales y la glándula de la próstata hacia la uretra; y 2) la fase de la eyaculación, en el que se expulsa el semen hacia el exterior por contracciones de la uretra prostática, y los músculos de la base del pene.

Cuando ellos se excitan, la sangre se dirige al pene, hinchándolo. Los testículos se comprimen y se elevan. Según aumenta la excitación, surge el líquido preeyaculatorio, lubricando la zona. A continuación, durante la fase de meseta el pene alcanza su tamaño máximo y los testículos ascienden todavía más. En este punto los hombres deben detener o reducir la estimulación o se producirá la eyaculación. 

En la fase orgásmica, la vesícula seminal se llena y el semen asciende hacia el glande. Es el momento donde no se puede controlar la eyaculación. Las sensaciones placenteras del orgasmo masculino se producen debido a la expansión del líquido seminal que se expande por el conducto urinario situado en el interior de la próstata. El pene se contrae y permite la salida de semen. En los hombres, el orgasmo alude al conjunto de sensaciones, mientras que la eyaculación es el resultado físico de llegar al punto de máxima excitación. 

Después, los testículos descienden y el pene se vuelve flácido, reduciendo su tamaño durante la resolución. A partir de este momento, aparece el periodo refractario, donde no se puede pasar de la fase de resolución a la excitación de manera inmediata. Es necesario un periodo de descanso para que el cuerpo vuelva a responder a la estimulación sexual.

LOS ORGASMOS FEMENINOS

Los orgasmos femeninos consiste en contracciones de la plataforma orgásmica y el útero, aunque este último rara vez se ha medido. La estimulación del clítoris es la principal vía para activar un orgasmo; incluso durante el coito la estimulación del clítoris puede ocurrir. Por otra parte, la evidencia sugiere que la estimulación vaginal es un desencadenador de orgasmo menos probable. No obstante, los orgasmos clitoriales y vaginales aparecen biológicamente indistinguibles.

Orgasmos femeninos. Aparato reproductor femenino. Tomada de http://www.oni.escuelas.edu.ar/ La mayoría de las mujeres indica que la estimulación del clítoris es importante para lograr un orgasmo (en el 63% de las mujeres). Asimismo, se ha encontrado que mientras que el 95% de las mujeres con regularidad alcanzan un orgasmo a través de la masturbación, sólo el 26% lo consigue sólo con el coito (sin estimulación adicional del clítoris), el 19% rara vez lo logra a través de las relaciones sexuales y el 24% nunca lo consigue por medio de las relaciones sexuales.

Cuando ellas se excitan, se contraen las paredes vaginales, produciendo una secreción de flujo que humedece la vagina. La sangre acude al clítoris haciendo que crezca, se endurezca y sobresalga entre los labios de la vagina. Tras esta fase, el ritmo cardíaco aumenta, aparece la tensión muscular y la vagina se ensancha dando lugar a la fase de meseta. 

Durante la fase del orgasmo, la zona genital de la mujer está plena de sangre y el clítoris erecto. La lubricación se intensifica y las paredes vaginales se contraen. Finalmente, la zona genital no puede soportar el aumento de flujo sanguíneo y se produce la liberación de tensión muscular y tensión sexual. El útero también se contrae y desciende ligeramente durante el orgasmo con la finalidad de empujar el esperma hacia dentro. A continuación, el cuerpo vuelve a la normalidad, la sangre retorna de los genitales, decrecen la presión arterial y el ritmo cardíaco y se reduce la coloración intensa de la ruborización de la piel.

LAS ZONAS ERÓGENAS Y EL ORGASMO

El conocimiento de las zonas erógenas y su estimulación es básico para alcanzar una relación sexual plena. Las zonas erógenas son aquellas áreas especialmente sensibles a los estímulos sexuales táctiles. De hecho, el clítoris, el pene, los pechos o los testículos son sólo una pequeña parte de las zonas erógenas. En este sentido, las áreas que mayor nivel de excitación provocan son:
* La boca. La lengua y los labios poseen una sensibilidad táctil muy elevada, utilizándose tanto para besar como para morder, lamer, etc.
* Los senos. Los pezones y las aureolas de los senos son las zonas erógenas más privilegiadas, constituyendo la erección del pezón un índice del grado de excitación de la mujer.
* Los órganos genitales externos.
* El clítoris y el glande. Son áreas muy sensibles, cuya estimulación táctil requiere gran delicadeza, ya que puede producirse dolor e irritación.
* El ano y el perineo.
* El ombligo, los dedos (y en especial los dedos de los pies) y la nuca.

LAS PECULIARIDADES DE LOS ORGASMOS FEMENINOS

Otra de las diferencias que se apunta entre los orgasmos femeninos y los orgasmos masculinos es que las mujeres pueden experimentar orgasmos múltiples (o sea, varios orgasmos continuados sin un periodo refractarios entre ellos). Sin embargo, parece que los hombres en determinadas circunstancias también pueden tener orgasmos múltiples (en edades tempranas).

Por otro lado, también es preciso señalar que si bien las mujeres puede presentar orgasmos múltiples (alrededor de un 15%; Labrador, Guía de la sexualidad, 1994, p.113), un porcentaje considerable no ha experimentado nunca un orgasmo (en torno al 10-15% según la fuente consultada).

ZONAS QUE POTENCIAN LOS ORGASMOS FEMENINOS


Anatomía y orgasmos femeninos. Localización del Punto G. Modificado de G-spot stimulation (animated by Dan Young).
Se han asociado determinadas zonas a la potenciación de los orgasmos femeninos. Estas zonas o puntos son:

El "punto G" (Grafenberg Spot), que se trata de un región situada en el área anterior de la vagina.
La zona erógena del fornix anterior (AFE Zone), situada también en la parte anterior de la vagina, entre el punto G y el cuello del útero. 
El punto U, situado en una región sensitiva de la apertura de la uretra.

La estimulación de estas zonas produce un inicio rápido del reflejo de lubricación vaginal y la acumulación de la sensibilidad erótica, culminando en orgasmos en muchos de los casos.

Ahora bien, puesto que ningún punto erógeno es mágico, es conveniente no perder la oportunidad de dar caricias ni proporcionar una buena estimulación preparatoria, lo que suele potenciar cualquier estimulación posterior e intensificar los orgasmos tanto femeninos como los orgasmos masculinos.

EJERCICIOS PARA FACILITAR LOS ORGASMOS FEMENINOS



Aunque cada persona tiene su propio estilo personal, se puede destacar una serie de ejercicios que facilitan la aparición y la mejora de los orgasmos femeninos. No obstante, el orgasmo no debe entenderse como único elemento de satisfacción sexual. Lo más importante será disfrutar de cada experiencia sexual y compartir momentos íntimos con la pareja.

PRIMER EJERCICIO

El primer ejercicio es el de responsabilidad sexual. Se trata de asumir la importancia de la autoestimulación en la consecución de los orgasmos femeninos. Este primer ejercicio puede comenzar con un baño relajante o recibiendo un masaje erótico por parte de la pareja.

Si la mujer tiene facilidad para conseguir orgasmos, una buena idea es que se estimule a sí misma delante de la pareja. Ellas pueden utilizar todo lo que desencadene el orgasmo femenino, como movimientos de la pelvis, imaginación de fantasías, estimulación sobre el clítoris... De este modo, si la mujer siente que controla sus propios orgasmos, será más fácil que reduzca sus miedos e inhibiciones. En el caso de dificultades, la mujer puede intentar excitarse en una posición cómoda en la que tenga acceso a sus genitales, al mismo tiempo que guía a su pareja para recibir el ritmo y el tipo de estimulación que le gusta.

El objetivo de este primer ejercicio es aprender a incrementar la excitación y el placer con cada nuevo intento, asumiendo por parte de la mujer un papel activo y participativo.

SEGUNDO EJERCICIO

El segundo ejercicio implica la estimulación múltiple. Para empezar se elige una posición placentera en la cual la mujer pueda expresar sus sensaciones y sentimientos con naturalidad. Se aplica un ritmo y una estimulación erótica durante un periodo de tiempo suficiente. A continuación se incluye la estimulación de otras zonas erógenas como los pechos, al mismo tiempo que se sigue estimulando la vulva. Cada pareja también tiene sus propios recursos para aumentar la estimulación de la mujer, usando por ejemplo vibradores, fantasías sexuales o frases con carga erótica.

Tanto en el ejercicio primero como segundo, la consecución de los orgasmos femeninos es algo deseado pero no el único objetivo. Por tanto, no llegar al orgasmo no debe interpretarse como un fracaso, todo lo contrario. Se trata de aprender a conseguir mayores niveles de excitación sexual. Tras cada ejercicio, además, es conveniente hablar sobre lo que más ha gustado, para que la pareja tenga información sobre cómo llevar a cabo la estimulación en ocasiones siguientes.

TERCER EJERCICIO

El tercer ejercicio es la combinación de estimulación múltiple con el coito. Este ejercicio pretende incrementar el placer y la excitación durante el coito, aunque a muchas mujeres les resultad difícil alcanzar el orgasmo. El ejercicio comienza con la mujer eligiendo las posiciones que encuentra más estimulantes, donde será ella quien imponga el ritmo y la estimulación más adecuada. A continuación se van introduciendo diferentes formas de estimulación a través del contacto físico, los besos, las caricias...

Las posiciones más recomendables para este tercer ejercicio suelen ser aquellas que permiten al hombre estimular el clítoris con la mano al mismo tiempo que se produce la penetración, como es el caso de las posiciones donde la mujer está encima del hombre.

PROLONGAR LOS ORGASMOS MASCULINOS

Dado que la eyaculación es un reflejo que una vez que se dispara no es posible detenerlo, es importante que el hombre aprenda a identificar las sensaciones corporales que predicen la eyaculación para que cuando aparezcan pueda usar técnicas que ayuden a retrasarla y potencien los orgasmos masculinos.

La primer técnica consiste en identificar las señales que le indican que su eyaculación está próxima y a continuación parar la estimulación dando tiempo a que el hombre pierda excitación (dos o tres minutos). Después se comienza de nuevo hasta conseguir la máxima excitación. Esta técnica se repite dos o tres veces para acumular tensión sexual y luego se permite eyacular.

Otra técnica es la de presionar con los dedos debajo del glande. Esta presión favorecerá la pérdida leve de la erección. Después, como en el caso anterior, se puede seguir estimulando hasta volver a conseguir la excitación sexual. Es conveniente repetirla unas 3 o 4 veces, antes de permitir que ocurra el orgasmo.
Finalmente, los hombres pueden aumentar las sensaciones de placer masajeando los testículos cuando han conseguido un nivel de excitación alto, justo antes de llegar al orgasmo.


PROBLEMAS CON EL ORGASMO

Es frecuente que la mujer no alcance el orgasmo en todas las relaciones, en especial si la única vía de estimulación que recibe es la que deriva del coito. De hecho, desde una perspectiva fisiológica, el coito es un procedimiento relativamente ineficaz para producir el orgasmo femenino (sobre todo comparado con la estimulación directa del clítoris).

Sólo se puede considerar un problema la falta de orgasmos femeninos cuando esta reducida frecuencia orgásmica le suponga a la mujer malestar y insatisfacción. A nivel clínico, esta incapacidad de las mujeres para tener orgasmos femeninos incluso con estimulación, se denomina anorgasmia (o disfunción orgásmica). Las causas pueden ser físicas (enfermedades, fármacos, deficiencias hormonales, lesiones) y psicológicas (miedos, prejuicios sociales o culturales, experiencias sexuales traumáticas, educación sexual restrictiva). En tal caso, consulta a tu médico y sigue su consejo.

La anorgasia es una de las disfunciones más frecuentes en las mujeres, y se ha convertido en el problema de comportamiento sexual por el que más mujeres acuden a la clínica después de la ausencia de interés sexual. Por otro lado, es conveniente recordar que conseguir un orgasmo al inicio de una relación puede ser difícil, sobre todo cuando existe una expectativa alta de que todo tiene que salir bien. 


Fuente>
http://www.seduquere.com

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