Macetas Cali historia y celebracion


HISTORIA DE LAS MACETAS
El 29 de junio en la zona sur del Valle los padrinos obsequian a sus ahijados una maceta.

Se trata de un trozo de balso en el cual se incrustan dulces y objetos pequeños y que se adornan con festones o helices de cartón generalmente llamadas ringletes, El Valle es acaso el único departamento del país donde todavía hay fiestas de padrinos y ahijados. Dicha costumbre viene desde hace un siglo aproximadamente, según relatos de Raúl Silva.

Vivía en el barrio de el peñón de la ciudad de Cali, Dorotea Sánchez madre de dos hijos gemelos a quienes el señor cura había bautizado con los nombres de Pedro y Juan Pablo, pues habían nacido justamente el 29 de junio. La víspera del cumpleaños de los hermanos Sánchez la madre no disponía de un solo real par celebrárselo y solo tenia un poco de azúcar de pan y resolvió prepararles dulces de conserva, creyendo encontrar brevas y limones, pero al buscarlos nada había en el solar, no obstante,hizo lumbre y puso en un recipiente agua y azúcar y mientras se calentaba la mezcla reflexiono:

Pero si no tengo canela, ni clavos, ni pimienta dulce; caray solo tengo agua dulce no puede ser si tan solo San Pedro y San Pablo vinieran a ayudarme yo los nombraría segundos padrinos de mis hijos pues los que tienen son mas amarrados que un tamal.estaba hablando sola la pobre negra cuando escucho golpes en la puerta, era una señora muy bonita vestida de blanco y olorosa a jazmín.

Que desea la dona pregunto la pobre negra? Solamente mostrarle una cosa me permite acompañarla? Pues claro dona no faltaba mas.La negra le mostró el poco de miel incolora que tenia en la paila . Pues bien este poco de azúcar azucarada la vamos a convertí en algo sólido, que va a dejarse moldear con los dedos y tomara el color de mi traje si le damos el punto que requiere.

La hermosa dama bendijo la miel, que empezaba a convertirse en caramelo este se torno blanco y empezó a cuajarse. La negra muy feliz saco de la paila el contenido el cual se había convertido en una cera fina, la dama sonriente empezó a pellizcar trocitos y a convertirlos en palomas , en caballo, en flores, en muñecos en tantas cosas tan bonitas que Dorotea miraba con atención mientras suspiraba.
Pongamos ahora a los hombres a trabajar dijo la dama y llamo en seguida a Pedro y a Pablo, quienes penetraron hasta la cocina sin saber por donde, pues no eran los gemelos, sino los mismos apóstoles Pedro y Pablo, quienes terminaron el trabajo y fueron en busca de sus ahijados a la loma de San Antonio.
Poco momentos después se organizo el mas divertido festival entre ahijados y padrinos. Dorotea se dijo a si misma quien lo creyera estas donas extranjeras saben mas que nosotras las cocineras yo no hubiese hecho mas que macetas.

Y así nació en Cali la fiesta de las macetas.
LEYENDA SOBRE EL CERRO DE LAS TRES CRUCES
Cuando se llega a Cali siempre se menciona este lugar y cada quien se pregunta por el significado de las tres cruces, pues bien, en Cali todo era paz y alegría. De pronto, algo malo empezó el ambiente se saturo de un fuerte olor a humo de azufre. Para colmo de miedo, en las noches sin luna o cuando había tempestad, surgía en el cerro en donde hoy están las tres cruces, una gigantesca figura de murciélago, que danzaba entre las llamas y alrededor de el una ronda de negros que gritaba al compás de un ritmo desconocido.; lo cierto es que el sonsonete es muy propio de la costa y su protagonista es nada menos que Buziraco, expulsado del cerro de la Popa en Cartagena , por un monje exorcista,. Pero no se fugo solo trajo su conjunto de cumbiamberas, almas de brujas y de herejes que no logro bautizar el apóstol de los negros San Pedro Claver. Por aquellos días Cali se vio presa de muchas calamidades peste de viruelas, dengue y la lepra, bandadas de langostas consumieron las dehesas y todo el Valle del Cauca parecía un infierno . Alarmado el guardia del convento de San Joaquin ,Fray Fernando de Jesús cuero , solicito ayuda al gobierno Eclesiástico de Popayan ,y este le envío dos misioneros recién llegados a esa ciudad procedentes de Quito .Eran ellos Vicente y Juan Cuesta.Obedeciendo la orden legaron a Cali en 1837, predicaron unas misiones, subieron al cerro , clavaron en su cima tres cruces de guaduas e hicieron exorcismo para desterrar al Buziraco.Todo se calmo hasta el 24 de diciembre de 187, cuando la ciudad se envolvió en llamas hubo saqueos y desgueyos y una voz atronadora bizque se oyo en la montaña, anunciando que arrojaría tarde o temprano el cerro sobre Cali, En julio de 1925, la tierra tembló y se derrumbaron varios templos , las cruces de guadua se fueron al suelo pero el padre Marco Tulio Collazos las hizo de ferroconcreto y las inauguro el 6 de enero de 1937. Esto lleno de soberbia al enemigo malo,tanto mas cuando a los cristianos les dio por hacer romerías al cerro en los días santos, pues el demonio aprovecho esto para incitar al vicio y la anarquía: repartió aguardiente a todo el mundo, llevo mujerzuelas, raponeros, degenerados sexuales y pirómanos ...tantos fueron los atracos, las violaciones, las muertes y heridos, tanto los incendios forestales que la arquidiócesis prohibió esta costumbre en pro de la moral caleña, pero el buziraco sigue haciendo de las suyas: la sangre morena hierve al escuchar un tambor se prende la parranda y la orgía se extiende por todo el burgo de don Juan Sebastián de Belalcazar solo se escuchan las alegres carcajadas del demonio, allá en la cima del cerro, celebrando sus fechorías.
Igualmente existen leyendas sobre personajes típicos que existieron en la ciudad, si tiene interés puede preguntar por RIVERITA Y JOVITA.

Día del Ahijado en Cali y sus macetas


Macetas del Día del Ahijado en Cali /Fot. Bernardo Peña/
Desde finales del siglo XIX, la ciudad de Cali, se prepara para celebrar una de las fiestas más tradicionales de esta ciudad, el Día del Ahijado. Es una ocasión perfecta para regalar a los niños las macetas de azúcar.

Esta dulce tradición tan propia del Valle del Cauca desde hace siglos alimenta los sueños y la imaginación de los ahijados que saben perfectamente que los primeros días de mayo, se les obsequiarán las originales macetas caleñas.

Padrinos en Colombia

Ser padrino en Colombia es una institución muy arraigada, ya que los padrinos y las madrinas actúan un papel muy importante en la vida de los niños, siendo una especie de sus ángeles guardianes.

Tradición de azúcar en Cali

Las macetas son una tradición propia de Cali y relacionada con la celebración del Día de los Ahijados.
Al pisar el suelo vallecaucano, el turista detecta de inmediato, por qué los caleños son dulces. Las inmensas plantaciones de caña de azúcar que cubren esta región, el aire que huele a azúcar, la tradición culinaria del Valle del Cauca relacionada con la caña, como:

el melao
la melcocha
el cholao (postre de hielo, frutas, anilinas y leche condensada) del municipio de Jamundí demuestran que el azúcar corre por las venas de los caleños.
Igualmente, los cuerpos de las mujeres bailando salsa se comparan a caña de azúcar que se mece en el viento.

Orígenes de las macetas

El origen de esta tradición no es muy claro. Existen dos teorías. Algunos investigadores consideran que junto con la incorporación de la caña de azúcar en el Valle, a la gastronomía entró el melao (panela derretida con unas gotas de agua) que históricamente era una receta árabe. Otros dicen que el melao blanco estaba muy popular entre los esclavos que moldeaban de él unas figuras a través de las cuales representaban sus vivencias.

Macetas de azúcar

El Día del Ahijado no podría serlo sin las famosas y dulces macetas que los padrinos les regalan a sus ahijados. El nombre "maceta" viene de su parecido a una "rama que empieza a florecer". La maceta es un palo de maguey que contiene figuras elaboradas en azúcar: caballos, peces, leones, payasos, pájaros, delfines y está adornado con ringletes y papelillos de colores. Tradicionalmente, las macetas se armaban de figuras tradicionales de animales y muñecos, pero en la actualidad, se están incorporando nuevas tendencias de personajes conocidos por los niños de dibujos animados que están de moda.

Receta: preparación de las macetas

Las macetas se arman sobre un palo de maguey, combinando las figuras elaboradas con el alfeñique con ringletes y tiras de papel, de varios colores.
Paso1

Para elaborar el tradicional dulce de azúcar (alfeñique), se ponen a hervir en una olla 5 tazas de azúcar refinada con 3 tazas de agua, hasta formar un almíbar a punto de melcocha.

Paso 2

Se deja enfriar la melcocha que es cristalina y se amasa hasta que se vuelva masa blanca.

Paso 3

Con el dulce ya blanqueado se elaboran figuras como entorchados y piñas, teniendo como base un palillo de madera.

Paso 4

Para finalizar, se arman las macetas sobre un palo de maguey, combinando las figuras elaboradas con el alfeñique con ringletes y tiras de papel, de varios colores.

Elabore sus propias Macetas
La familia Otero, expertos en la elaboración de Macetas nos contaron cómo las fabrican:



El Día de los Ahijados,
una fiesta de alegría, dulzura y color

Para el disfrute de grandes y chicos, la Cámara de Comercio de Cali realizará el VII Festival Nacional de Macetas del 27 de junio al 2 de julio. Cali, Yumbo, Palmira, Buga, Tuluá, Sevilla, Buenaventura y Santander de Quilichao disfrutarán de esta bella tradición.

Llegó junio y con él las macetas, una de las más dulces y bellas tradiciones que se conservan en el país. Durante este mes Cali y el Valle del Cauca se llenan de alegría, dulzura y color gracias a la costumbre de regalar una maceta para celebrar ‘El Día de los Ahijados’.

La Cámara de Comercio de Cali se une a esta celebración con la realización del ‘VII Festival Nacional de Macetas. Dulce tradición para dar y recibir’, que tendrá lugar del 27 de junio al 2 de julio, en Cali, Yumbo, Palmira, Buga, Tuluá, Sevilla, Buenaventura y en el municipio de Santander de Quilichao, en el departamento del Cauca.

El Festival de Macetas contará con 170 puntos de exhibición y venta, que estarán ubicados en la Colina de San Antonio, almacenes de cadena y centros comerciales de Cali, y en lugares estratégicos de cada municipio. De esta manera, la Cámara de Comercio de Cali contribuye a apoyar a las microempresas dedicadas a la elaboración de las macetas, al brindarles un espacio para promocionar y comercializar sus productos.

Programación
El festival tendrá una gran jornada cultural que se llevará a cabo el sábado 30 de junio y el domingo 1 de julio en la Colina de San Antonio, de 3:00 a 6:00 p.m., que incluirá talleres infantiles, presentaciones artísticas y divertidas competencias para padrinos, madrinas y sus ahijados.

Ruta Dulce
Este año el festival tendrá la ‘Ruta Dulce de los Ahijados’, un festivo recorrido que unirá al barrio San Antonio, lugar donde nacieron las macetas y que por tradición es el epicentro del Festival, y el sector gastronómico y cultural del barrio El Peñón, que tendrá en su parque una exhibición del proceso de elaboración de las macetas.

Para mantener viva esta tradición entre la población infantil, se realizará el concurso ‘Macetas: Tradición, Dulce y Color’, dirigido a niños y niñas entre los 5 y 12 años de edad, quienes acompañados por su madrina o padrino realizarán el recorrido de la ‘Ruta Dulce’, en la que podrán conocer la historia de esta celebración y al mismo tiempo elaborar sus propias macetas.

La Ruta Dulce partirá del parque El Peñón, a las 2:00 p.m., y constará de 4 estaciones, que los concursantes deben descubrir siguiendo una serie de pistas y señales. En cada estación se realizará un paso de la elaboración de la maceta.





1. Tips de tradición

Desde pequeños los niños en el Valle del Cauca han podido disfrutar de la maceta del Día del Ahijado, una tradición única que se ha cocinado por generaciones.

Del 29 de junio al 4 de julio, Cali y varios municipios del Departamento se vestirán de fiesta y color para vivir una nueva versión del Festival de Macetas.

En el Valle se encuentran aproximadamente 227 artesanos registrados en la Cámara de Comercio, que harán parte del Festival.

La maceta es un conjunto de dulces de alfeñique, cintas de colores y un ringlete (molino) que son pegados por palitos sobre varas de maguey. Los dulces son preparados por los ‘Artesanos del azúcar’, que son en un 90% mujeres.

María Eugenia Otero, quien pertenece a una de las familias reconocidas por preservar la tradición, explica que “las cintas y los banderines cumplen con la tarea de aportar el color. Las que somos tradicionales no utilizamos molde,cada quien tiene su estilo”.

2. Siempre vigente

Sus suegros César Otero y Raquel Beltrán de Otero, le enseñaron el arte de las macetas en 1964, cuando llegó de su natal Buga a vivir en Cali. Desde entonces, hace 47 años, María Cañas de Otero es una de las artífices, en el barrio San Antonio, de que esta tradición caleña no se extinga.

Ella se enorgullece de hacer el alfeñique con la receta original y de que sus macetas sean totalmente artesanales. Para eso no toma atajos: invierte el tiempo que sea necesario con el fin de que todo le salga a pedir de ‘dulce’ boca.

¿Cómo eran las macetas que hacían sus suegros cuando usted llegó a Cali?
En ese tiempo la maceta más cara valía $10, eran unas cosas grandísimas, todo era blanco. Y nosotros le hemos puesto color y cambiado la forma. Cuando vine aquí no tenía ringletes, después se me ocurrió el ringlete, antes eran los dulces no más. El papelillo era de sedita, no desteñía, era un papel traído del Japón, pero ahora sí destiñe y dañan los palitos, por eso lo cambiamos por cintas. Las figuritas de antes eran palomitas, flores, perritos. Hoy tenemos surtido de todo: elefantes, gallos, vacas, hipopótamos, payasos, canastas...

¿Qué tanta acogida tienen las macetas?
Muy buena, sobre todo para este tiempo, pero durante todo el año también mandan a hacer para matrimonios, primeras comuniones, cumpleaños, eventos.

¿Cuántas personas le ayudan?
Mi hijo prepara el maguey, un palo liviano al que le quita la caracha y lo pule y es donde se insertan los palitos. El maguey llega grande, de 1,80 o de 2,0 metros y él los parte de acuerdo con las necesidades: el año pasado tuvimos macetas de 60 centímetros, este año las bajamos a 50 centímetros porque la gente cree que así se ven más llenitas. Están también Irma Herrera. que trabaja en esta casa desde antes que yo viviera aquí. Y Gladys de Sierra, que vive a la vuelta, la suegra de mi hijo Esther de Robles, una nieta de ella y mi nuera Beatriz, que es ingeniera industrial.

¿Cuándo empieza la temporada de gran producción?
Después del Día de la Madre, porque desde esa fecha viene gente a llevárselas a otras ciudades. Para esta temporada se sacan entre 600 y 700 macetas; en palos enchortaditos unos 8.000; en piñas 700 y en figuras unas 3.000 de 23 estilos distintos.

¿Y el resto del año sacan producción?
Si nos encargan las macetas. Ahorita tenemos encargadas para un matrimonio unas macetas enormes, para adornar. La señora me dijo que algunos invitados venían de Centroamérica y de Estados Unidos y quería que vieran algo tradicional de Cali. Hay mucha gente que está apoyando, no quiere que se acabe esta tradición.

¿También exportan?
No. Somos microempresa. La gente compra y se las lleva para regalos, souvenires. Es que son demasiado delicadas, las tienen que llevar en la mano. A veces las camuflan en las maletas porque en EE.UU., por ejemplo, les ponen problemas.

¿Hacia dónde se las han llevado?
Para Estados Unidos, Canadá, Alemania y México. Hay personas que vienen con sus ideas y nosotros se las plasmamos en las macetas: hasta la Iglesia de San Antonio la hemos hecho, se la hicimos a la Universidad Javeriana.

Cuéntenos sobre esos encargos...
Una vez nos pidieron maceta con jugadores del Deportivo Cali; otra con soldados, fue una señora que tenía un familiar en el Ejército. A Norma le hicimos una de cuadernos; en los 25 años del Zoológico de Cali le hicimos una de solo animales y quedó espectacular. Hicimos a ‘Shrek’, el monstruo verde, y hasta ‘Teletubbies’. Para un matrimonio una muchacha quiso que le hiciéramos la representación del Festival de la Marimba y se le hizo una negra y un negro, le pusimos los labios rojos y los dientes bien blancos y ella se fue encantada. Unas mexicanas nos pidieron para el Día de los Muertos calaveras, coronas y esqueletos. ¿No le digo?¡Es que a la gente se le ocurren unas cosas! Beatriz e Irma se inventan esos muñecos. Lo importante es ver al cliente contento.

Culto al viento

El hecho pasa y el símbolo queda: la maceta es el único vestigio actual, supervivencia de festejos que eran celebrados desde comienzos hasta finales de junio para saludar la llegada del verano. Es decir, en Cali había rituales estacionales.

Lo curioso es que, a pesar de ser la maceta uno de los emblemas más sentidos de Cali, hasta ahora no se ha hecho un estudio profundo sobre los orígenes de esta golosina-juguete.

Sólo dos autores recogieron tradición oral, como fueron Óscar Gerardo Ramos y Raúl Silva Holguín, mientras en las ‘Tertulias del Cali viejo’ que promovió la Cámara de Comercio en los años 90, no hubo ni una sesión para recabar versiones.

Con razón, el primero escribió que la de la maceta es “una tradición sin cotejo”, o sea, sin estudiosos.

Quien más trató el tema fue Ramos, en revistas y en su libro ‘Caucayaco, Caucayá, Cauca’, pero por su forma de narrar deja la sensación de hablar de vivencias infantiles, aunque también insinúa que el informante fue su propio padre, don Nicolás Ramos Hidalgo.

El autor se limitó a situar los orígenes de las macetas a finales del XIX o comienzos del XX, aunque también afirmó que el alemán Carl Hauer Simmonds, quien fue asesinado en 1895, las conoció.

Un poco más preciso, Silva Holguín, los sitúa en ‘Tradiciones caleñas’ alrededor de 1885, dando como inventora a la negra Dorotea Sánchez, vecina de El Peñón, a quien la virgen María y los apóstoles Pedro y Pablo enseñaron los secretos del alfeñique árabe, un 29 de junio.

Esta atribución milagrosa señala la importancia de la maceta, pues las comunidades sólo convierten en leyenda los episodios importantes.

En cambio, Ramos dice que la invención de la maceta fue de “ñorpueblo’ en las manos de hacendosas y remilgadas maestras del buen yantar”, en especial las de San Antonio.

De lo poco y nada que se sabe, se concluye que surgió en medio de una temporada muy alegre y festiva en Cali, la cual comenzaba con las vísperas de San Antonio, el 12 de junio, y terminaba el 29.

La noche del 12 había en la colina procesión con sacada del santo, vacaloca y juegos pirotécnicos. El fuego sugiere un ritual de conjuro contra la oscuridad, el cual se entiende porque la temporada de lluvias acababa de pasar.

Y mientras en el cielo chisporroteaban pólvoras y estallaban ‘cuetes’, la gente bailaba al ritmo de una banda de vientos o de un garrón de puerco con tambores y chirimías.

Los garrones de puerco también amenizaban los diablitos, cuando sólo salían el 31 de diciembre, y no desde el 1 de noviembre, como ahora.

Con las vísperas se saludaba el comienzo de la temporada de verano. El 13 había misa mayor por ser la fiesta de San Antonio y a la salida la gente intercambiaba pasteles, manjarblancos y toda la golosinería local con sus vecinos, y regalaba macetas a los niños.

De ahí en adelante había numerosos festejos en la población, incluidas las carreras de caballos desde el centro hasta la colina de San Antonio, para celebrar el día de San Juan el 24 de junio, según cuenta Andrés J. Lenis en sus ‘Crónicas del Cali viejo’. En esa fecha también sacaban dulcería típica para intercambiar.

Los festejos estacionales terminaban el 29, día de San Pedro y San Pablo. Como ya los estudiantes estaban en vacaciones, las familias acostumbraban subir por las tardes a la colina a recibir la brisa.

Un 29 cualquiera, a un chico se le ocurrió correr cuesta abajo con su mazo, y al ser imitado surgió la costumbre de llevar a los niños a ‘correr las macetas’. El día especial para hacerlo era el San Pedro y San Pablo.

Ello explica que las macetas, cuyo nombre deriva del mazo de maguey ‘sembrado’ de alfeñiques, sean adornadas con ringletes. Los mismos que incitaban las carreras infantiles para hacerlos girar.

Desde esa perspectiva, la maceta también es culto al viento. A la brisa del verano.

Y sigue vigente, pues aunque ya los niños no ‘corran las macetas’, su adorno actual más notorio es las hélices de papel.

El Día de los Ahijados se celebra en Cali cada 29 de junio con un entusiasmo que no tiene equivalente en el país, aunque no tiene ritual establecido diferente de regalar macetas.

Éstas son lo único que queda de una antigua tradición que mezclaba lo religioso y lo profano, lo ritual y lo festivo, lo gastronómico y lo social. Y aunque la mayor parte de los caleños de hoy desconozca su importancia, la maceta ratifica que el hecho pasa y el símbolo queda.


Fuentes>

http://www.colombia.travel/es/turista-internacional/actividad/atracciones-turisticas-recomendadas-informes-especiales/dia-del-ahijado-en-cali-y-sus-macetas
http://www.ccc.org.co/archivo/revista-accion/085/i.html
http://www.cali.gov.co/publico2/NMitolog.html
http://www.elpais.com.co/elpais/cali/cali-reino-maceta
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Creado 26.06.2012 a las 14:39 hs
Categoría Cultura
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